Quizás te acuerdes (sólo quizás) de aquellos días de apasionada felicidad en que juramos ingenuamente ser eternos.
Quizás, quizás no, te saque una sonrisa recordar esos días con sus noches. Cuando la pasión era pasión y no rencores apasionados. Cuando el amor bastaba y no había un pero que molestara.
Había una historia que contar y no incluía recuerdos dolorosos ni ilusiones desgastadas. Cuando lo único que hacía falta eras vos y era yo.
Hubo un sueño que al parecer soñamos juntos antes de despertar. Y al abrir los ojos sonreíamos los dos y no había nube que no se pudiera disipar con una mano. La misma que acariciaba tu espalda, vértebra por vértebra, mientras descansabas desnuda en la cama. Un sueño que se tornó pesadilla de las que no asustan pero te dejan triste.
Teníamos una cajita, donde guardábamos las fantasías y los proyectos para un futuro lejano y promisorio. Un futuro que jamás llegó de tan lejano.
La realidad detrás de la euforia era oscura y caprichosa. La eternidad tenía fecha de caducidad, las nubes nos taparon. Nos aferramos a la pesadilla, que es lo único que nos queda.
martes, 30 de junio de 2015
... dos no pueden
Vas para allá? Tal vez podamos ir juntos unos pasos. Un rato. Si hay que seguir andando por qué no hacerlo acompañados.
Podés darme la mano pero si preferís no te toco. Con que vayamos juntos ya me siento afortunado.
Sí, soy algo tímido. No te diría nunca si es que estoy enamorado. Podría pasar una vida esperando a que te des cuenta.
Tenés frío? Tomá mi buzo. Tomá todo si sabés que en realidad es tuyo. No, dejá, estoy bien con lo que tengo, a decir verdad no me hace falta nada.
No me cuentes que amás a otro. Prefiero no saberlo, aunque pueda sospecharlo. Está bien, no me molesta, pero tal vez un poco me haga daño.
Ya te vas? No te culpo. A lo mejor me puse algo pesado. No quise ser meloso, es sólo que necesitaba supieras que te amo.
Te puedo al menos dar un abrazo?
jueves, 9 de octubre de 2014
Un trío entre vos, el futuro y yo
Seremos un día tan felices. Muy felices. Más felices. Y no importa lo que piense el mundo, no importa lo que digan todos, no importa que los años pasen. Querré sin duda vivir mi felicidad con vos y vos querrás vivirla conmigo.
Estaremos un día cansados. Muy cansados. Más que cansados. Mas encontraré la fuerza para responder si en las noches de agotamiento y sintiendo que ya no pueden más los huesos del dolor me pedís una canción, una caricia o una flor, quizás un poco de amor.
Llegaremos una noche a estar hartos. Totalmente hartos. Hastiados y hartos. El hartazgo llega siempre de madrugada, cuando hace frío. Nos lanzaremos los insultos más fuertes. Nos diremos las palabras más ruines. Gritaremos acusaciones rencorosas y exageraciones maliciosas. Y nos veremos a los ojos y volcaremos una lágrima. Nos fundiremos en un abrazo apasionado y cuando nuestros cuerpos sudorosos hayan descargado la tensión y la nube de temor, de futuro, de nada haya pasado; te ayudaré a que desarmes tu bolso, que vuelvas a acomodarte en el placard, en la pieza, en mi corazón y mi vida. Y quizás riamos de nuevo. Y quizás nos amemos como siempre, como antes, como entonces, como ahora.
Estaremos un día cansados. Muy cansados. Más que cansados. Mas encontraré la fuerza para responder si en las noches de agotamiento y sintiendo que ya no pueden más los huesos del dolor me pedís una canción, una caricia o una flor, quizás un poco de amor.
Llegaremos una noche a estar hartos. Totalmente hartos. Hastiados y hartos. El hartazgo llega siempre de madrugada, cuando hace frío. Nos lanzaremos los insultos más fuertes. Nos diremos las palabras más ruines. Gritaremos acusaciones rencorosas y exageraciones maliciosas. Y nos veremos a los ojos y volcaremos una lágrima. Nos fundiremos en un abrazo apasionado y cuando nuestros cuerpos sudorosos hayan descargado la tensión y la nube de temor, de futuro, de nada haya pasado; te ayudaré a que desarmes tu bolso, que vuelvas a acomodarte en el placard, en la pieza, en mi corazón y mi vida. Y quizás riamos de nuevo. Y quizás nos amemos como siempre, como antes, como entonces, como ahora.
martes, 16 de septiembre de 2014
El instante eterno
Los años son crueles y más para quien desordenadamente vive del futuro y los recuerdos. No hay días de ensueño, no hay primaveras perfumadas, no hay ocasión ni objeto. Pero el más indolente paseandero de una vida amargada tiene cada tanto la alegría de disfrutar buenos momentos. Y si tiene suerte, sus momentos se alargan para siempre. Aún incluso si no los merece. Aún si no sabe vivirlos.
Quizás me sienta poco feliz de no saber cómo hacer de este momento algo eterno. Y hablo claro del momento en que respiro el aire que estás respirando.
Camino despacio, entro sin pedir permiso pero intentando no causar revuelo. Y sigo encontrándote en el infinitamente pequeño espacio que construimos juntos. Entre la necesidad y el apego. Entre la responsabilidad y el deseo. Entre las ilusiones y las quimeras gastadas. Entre los algodones y los palazos. Entre la felicidad y el desprecio. Entre tus amores y mi sexo. Entre tu mirada enamorada y la alegría de tenerte. Entre el sueño y la vigilia hay un espacio infinitamente pequeño. Ahí estás vos. No te vayas.
Quizás me sienta poco feliz de no saber cómo hacer de este momento algo eterno. Y hablo claro del momento en que respiro el aire que estás respirando.
Camino despacio, entro sin pedir permiso pero intentando no causar revuelo. Y sigo encontrándote en el infinitamente pequeño espacio que construimos juntos. Entre la necesidad y el apego. Entre la responsabilidad y el deseo. Entre las ilusiones y las quimeras gastadas. Entre los algodones y los palazos. Entre la felicidad y el desprecio. Entre tus amores y mi sexo. Entre tu mirada enamorada y la alegría de tenerte. Entre el sueño y la vigilia hay un espacio infinitamente pequeño. Ahí estás vos. No te vayas.
Divague conmemorativo (El reencuentro con mi otro yo)
Pasá, ponete cómodo. Apilá en aquella silla las revistas. No, no importa el orden, después igual seguro que las tiro.
Querés un café? No tengo azúcar. Perdoname es que ultimamente tengo todo bastante abandonado. Hacía rato no venías. Tenés frío? Prendo las hornallas.
Cómo te estuvo yendo ultimamente? Comés bien? Tenés a alguien que te cuide? Me alegra verte che, pensé que ya te habían atrapado.
Del resto no supe nada. No, hace rato que no hablamos. Sí, de aquella vez, te acordás? Guarda ahí, que está mojado. Tomá, limpiate.
Y qué te trajo de vuelta al pago? No me digas que seguís en lo mismo. No cambiás más boludo. Siempre buscando la quinta pata al gato. Si estabas bien. Bueno, se ve que no tanto.
Querés comer? No tengo nada pero de última pedimos. Hace tanto que no venía nadie. Y sí, se extraña. Pasame esa bolsa que te muestro algo. Es un proyecto en el que vengo laburando. No, nada que ver con aquello, ya estamos grandes. Si te pinta lo podemos hacer juntos.
Por qué tardaste tanto en venir, eh? Yo me acuerdo siempre pero pensé que era el único. Anotá mi número que lo cambié hace poco.
Estás medio apagado, antes no te callabas nunca y ahora hay que sacarte con tirabuzón un par de palabras. Tu vieja bien, no? La seguís viendo?
Sabés que había arreglado algo, pero no quiero que te sientas echado. Puedo cancelar si querés. No te olvidés la campera.
No te pierdas gato, pasate de vez en cuando. Sí, yo siempre estoy acá. A dónde querés que vaya. Mantenete en contacto.
Querés un café? No tengo azúcar. Perdoname es que ultimamente tengo todo bastante abandonado. Hacía rato no venías. Tenés frío? Prendo las hornallas.
Cómo te estuvo yendo ultimamente? Comés bien? Tenés a alguien que te cuide? Me alegra verte che, pensé que ya te habían atrapado.
Del resto no supe nada. No, hace rato que no hablamos. Sí, de aquella vez, te acordás? Guarda ahí, que está mojado. Tomá, limpiate.
Y qué te trajo de vuelta al pago? No me digas que seguís en lo mismo. No cambiás más boludo. Siempre buscando la quinta pata al gato. Si estabas bien. Bueno, se ve que no tanto.
Querés comer? No tengo nada pero de última pedimos. Hace tanto que no venía nadie. Y sí, se extraña. Pasame esa bolsa que te muestro algo. Es un proyecto en el que vengo laburando. No, nada que ver con aquello, ya estamos grandes. Si te pinta lo podemos hacer juntos.
Por qué tardaste tanto en venir, eh? Yo me acuerdo siempre pero pensé que era el único. Anotá mi número que lo cambié hace poco.
Estás medio apagado, antes no te callabas nunca y ahora hay que sacarte con tirabuzón un par de palabras. Tu vieja bien, no? La seguís viendo?
Sabés que había arreglado algo, pero no quiero que te sientas echado. Puedo cancelar si querés. No te olvidés la campera.
No te pierdas gato, pasate de vez en cuando. Sí, yo siempre estoy acá. A dónde querés que vaya. Mantenete en contacto.
lunes, 8 de abril de 2013
Entre el sueño y la vigilia III
- Papi, ¿me contás un cuento?
No quise discutir. Más de dos años de acompañarla en su sufrimiento me habían acostumbrado a seguirle la corriente. Elegí un libro de esos que me contaban cuando era chico y me puse a leerle, al lado de su cama.
Se mantuvo en silencio un rato, escuchando mis palabras con los ojos entreabiertos. Después empezó a murmurar bajito. Seguí leyendo aunque sabía que había viajado otra vez a algún lugar y algún tiempo muy lejos de ese cuarto.
Cuando terminé le di un beso en la frente. Se sacudió un poco y me recordó que no dejara la pava en el fuego. Con una caricia la tranquilicé y le di las buenas noches. Se durmió con una sonrisa en los labios y ya nunca más despertó. Así despedí a mi madre.
No quise discutir. Más de dos años de acompañarla en su sufrimiento me habían acostumbrado a seguirle la corriente. Elegí un libro de esos que me contaban cuando era chico y me puse a leerle, al lado de su cama.
Se mantuvo en silencio un rato, escuchando mis palabras con los ojos entreabiertos. Después empezó a murmurar bajito. Seguí leyendo aunque sabía que había viajado otra vez a algún lugar y algún tiempo muy lejos de ese cuarto.
Cuando terminé le di un beso en la frente. Se sacudió un poco y me recordó que no dejara la pava en el fuego. Con una caricia la tranquilicé y le di las buenas noches. Se durmió con una sonrisa en los labios y ya nunca más despertó. Así despedí a mi madre.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Canción para Sabrina
Cada mañana
despierto en mi cama
pensando en vos
con vos
Cada momento que voy transitando
estás en mí
Y estoy con vos, con vos
Y aún así
de cuando en cuando
vuelvo a soñar con tu solero blanco
Y me ilumina una sonrisa idiota
recordandote
ehehehhhh
Y aún así
de cuando en cuando
cuando no estás, cuando me estás faltando
vuelvo a sentirme como el primer día
amándote.
despierto en mi cama
pensando en vos
con vos
Cada momento que voy transitando
estás en mí
Y estoy con vos, con vos
Y aún así
de cuando en cuando
vuelvo a soñar con tu solero blanco
Y me ilumina una sonrisa idiota
recordandote
ehehehhhh
Y aún así
de cuando en cuando
cuando no estás, cuando me estás faltando
vuelvo a sentirme como el primer día
amándote.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Breves II "Desenroscame tu rosario"
En tu macabro juego confundís tu religión con mi condena. Te autoproclamaste juez para dictar qué debo hacer con mis genitales y qué puedo o no meterme por el ano. Gritás asesino cuando hablo de elección y libertad, jugás a ser biólogo y te acurrucás en tu ignorancia. Te alzás altivo para señalarme si elijo desatar el vínculo del matrimonio. Tu bendición no me hace falta y no creo en tu cielo. Mi decisión es tu silencio.
¿Sábado 14?
Mil nombres en mil rostros y una atracción innombrable.
La necesidad inconfesable de salir a cazar. El instinto a flor de piel, los sentidos inflamados, la sensibilidad despierta.
El olfato, aliado y consejero, funcionando a su máximo nivel. El suave aroma que inevitable e involuntariamente emiten las víctimas sacude la conciencia. Sólo precisa elaborar la trampa.
El cazador no elige a la presa, se sirve de la que esté más cerca. El cazador está impaciente, hace mucho que no sale. No tiene hambre, pero la necesidad lo corroe.
No puede decirlo, no puede compartirlo. Está desesperado y sabe que puede errar el golpe si se confía. Se ciega, grita enfurecido. El cazador se abandona en la oscuridad más aterradora. Está desatado y perdió toda conciencia.
El cazador ya no teme a la pérdida. Y por ello es que más teme a perderlo todo.
La necesidad inconfesable de salir a cazar. El instinto a flor de piel, los sentidos inflamados, la sensibilidad despierta.
El olfato, aliado y consejero, funcionando a su máximo nivel. El suave aroma que inevitable e involuntariamente emiten las víctimas sacude la conciencia. Sólo precisa elaborar la trampa.
El cazador no elige a la presa, se sirve de la que esté más cerca. El cazador está impaciente, hace mucho que no sale. No tiene hambre, pero la necesidad lo corroe.
No puede decirlo, no puede compartirlo. Está desesperado y sabe que puede errar el golpe si se confía. Se ciega, grita enfurecido. El cazador se abandona en la oscuridad más aterradora. Está desatado y perdió toda conciencia.
El cazador ya no teme a la pérdida. Y por ello es que más teme a perderlo todo.
Breves I "Lobo suelto - Cordero Atado"
El
lobo suelto pasó su vida luchando, contra su propia raza, por la
libertad del cordero atado. Su sacrificio no fue jamás reconocido. No
tiene estatua, no hay calles con su nombre.
Pero aún un abuelo
cordero, sucio y con su lana en harapos, lo recuerda. Nadie le presta
atención y hace años que lo dieron por loco. Ese viejo cordero, sólo en
la oscuridad aún habla del lobo que dio su vida para que todos los
corderos fueran libres.
viernes, 19 de octubre de 2012
Las 58vas partes nunca fueron buenas
No me acuerdo ya casi como escribir.
Fue en un tiempo un pasatiempo, una agotadora pero placentera forma de volcar y acomodar ideas, de expresar fracasos e incomodidades ciertas pero con tintes de falsas producciones.
Me gusta escribir prosa en verso. Me gusta la rima. Pero no le encuentro ahora la forma a mis dedos, me falta poesía.
Escribo otra vez, busco descarga. Necesito enamorarme de nuevo del teclado.
Escribo para mí, escribo con miedo a que lo que salga sea poco más que un montón de divagues sin sentido.
Tan sólo lo publico para que no se pierda en cualquier cajón algún día.
Me extraño. No estoy, no soy y no siento. Extraño las introspectivas, extraño lo que se me olvidó decir, extraño la irónica hipocresía. Jony no vino hoy. Lo estoy reemplazando, está un toque pachucho estos días.
Fue en un tiempo un pasatiempo, una agotadora pero placentera forma de volcar y acomodar ideas, de expresar fracasos e incomodidades ciertas pero con tintes de falsas producciones.
Me gusta escribir prosa en verso. Me gusta la rima. Pero no le encuentro ahora la forma a mis dedos, me falta poesía.
Escribo otra vez, busco descarga. Necesito enamorarme de nuevo del teclado.
Escribo para mí, escribo con miedo a que lo que salga sea poco más que un montón de divagues sin sentido.
Tan sólo lo publico para que no se pierda en cualquier cajón algún día.
Me extraño. No estoy, no soy y no siento. Extraño las introspectivas, extraño lo que se me olvidó decir, extraño la irónica hipocresía. Jony no vino hoy. Lo estoy reemplazando, está un toque pachucho estos días.
lunes, 30 de enero de 2012
Apuntes de una dieta y yo - Día 1
No hay nada más dulce, tierno y que al mismo tiempo te de tanto por las bolas como tu novia agarrándote los rollos y con su más melosa y reprochadora voz te diga "estás gordito".
Dicen que cuando nos estamos por morir nos pasa toda nuestra vida delante de los ojos. Pero en el caso indicado la vida que te pasa por delante de los ojos es la de la ingrata personita que cruel y sádicamente salta y se regocija en esa prominencia que tanto tratamos de eludir pero que tarde o temprano aparece.
La pancita. "Sexy", dicen algunos. Y la novia en cuestión reafirma por supuesto que le gusta, que "está bien" y mil maneras más de hipocritamente fingir que no te va a hacer la vida imposible de soportar hasta que la bajes.
Y claro, una vez te agarra la panza. Ay, sí, estás gordito, jeje. Un rato después otra vez, y otra. Y en un momento se reafirma en la demoledora frase "amor, te salió otro rollito". SÍ; OBVIO; ME VENGO BAJANDO TRES SANGUCHES DE MILANESA AL HILO TODAS LAS NOCHES, OBVIO QUE ME SALIÓ OTRO ROLLO.
No se dejen convencer por el tono meloso. La novia no va a descansar, no va a vivir, no va a dormir elucubrando maneras de hacernos sentir culpables y temerosos de que ella también termine con pancita porque bueno, la justicia es justicia (no, no, la pancita es sexy sólo en los varones che). No va a dejarnos en paz hasta oir las palabras mágicas: "Bueno, voy a hacer dieta. El lunes arranco".
Lunes, bendito y glorioso lunes que quedas tan lejos, allá por la próxima semana que siendo tan martes imposible nos parece su llegada. Lunes que ya de por sí día horroroso empeoro con una promesa poco convincente para todos menos para quien se va a encargar de que la cumpla.
Y el maldito recondenado lunes llega. Por supuesto que llega, papanatas, qué esperabas.
A ver, qué desayunamos: mate. A ver qué almorzamos: mate. Carajo, en la merienda me como algo bueno. Unas pepas, sí, genial, están de oferta en los chinos. Vamos, con esto tenemos para tirar un rato.
Y no va que yendo por la mitad del paquete de 500gr (hambreados por el ayuno de 18 horas) cuando de puro inconcientes se nos da por mirar ese cuadradito blanco al que jamás le dimos bola (Va-va-va-lo-res-Nuuu-triii-AMOR QUÉ MIER... ES ESTO) resulta que cada pucha galletita tenía 130 calorías. O sea que nos clavamos el equivalente a un asado y medio en un puñado de bolitas de masa seca con membrillo.
Moraleja día 1: la oferta del chino es peligrosa para la salud alimenticia, es ley.
Dicen que cuando nos estamos por morir nos pasa toda nuestra vida delante de los ojos. Pero en el caso indicado la vida que te pasa por delante de los ojos es la de la ingrata personita que cruel y sádicamente salta y se regocija en esa prominencia que tanto tratamos de eludir pero que tarde o temprano aparece.
La pancita. "Sexy", dicen algunos. Y la novia en cuestión reafirma por supuesto que le gusta, que "está bien" y mil maneras más de hipocritamente fingir que no te va a hacer la vida imposible de soportar hasta que la bajes.
Y claro, una vez te agarra la panza. Ay, sí, estás gordito, jeje. Un rato después otra vez, y otra. Y en un momento se reafirma en la demoledora frase "amor, te salió otro rollito". SÍ; OBVIO; ME VENGO BAJANDO TRES SANGUCHES DE MILANESA AL HILO TODAS LAS NOCHES, OBVIO QUE ME SALIÓ OTRO ROLLO.
No se dejen convencer por el tono meloso. La novia no va a descansar, no va a vivir, no va a dormir elucubrando maneras de hacernos sentir culpables y temerosos de que ella también termine con pancita porque bueno, la justicia es justicia (no, no, la pancita es sexy sólo en los varones che). No va a dejarnos en paz hasta oir las palabras mágicas: "Bueno, voy a hacer dieta. El lunes arranco".
Lunes, bendito y glorioso lunes que quedas tan lejos, allá por la próxima semana que siendo tan martes imposible nos parece su llegada. Lunes que ya de por sí día horroroso empeoro con una promesa poco convincente para todos menos para quien se va a encargar de que la cumpla.
Y el maldito recondenado lunes llega. Por supuesto que llega, papanatas, qué esperabas.
A ver, qué desayunamos: mate. A ver qué almorzamos: mate. Carajo, en la merienda me como algo bueno. Unas pepas, sí, genial, están de oferta en los chinos. Vamos, con esto tenemos para tirar un rato.
Y no va que yendo por la mitad del paquete de 500gr (hambreados por el ayuno de 18 horas) cuando de puro inconcientes se nos da por mirar ese cuadradito blanco al que jamás le dimos bola (Va-va-va-lo-res-Nuuu-triii-AMOR QUÉ MIER... ES ESTO) resulta que cada pucha galletita tenía 130 calorías. O sea que nos clavamos el equivalente a un asado y medio en un puñado de bolitas de masa seca con membrillo.
Moraleja día 1: la oferta del chino es peligrosa para la salud alimenticia, es ley.
viernes, 27 de enero de 2012
Un lugar llamado vos
Estás ahí. Ahí donde estoy yo. Y bajo la voz a una vibración tenue para decirte en un suspiro que te amo.
Caigo en la cuenta despacio, como cae una hoja que sin sentido se descolgó en el verano.
Más breve que tu cintura, en una exhalación de mi vida, fue el tiempo que me tomó atarme a vos y pedirte que fueras mía. Qué me pasó? no lo medito. Y es incoherente que en este tiempo, recién pueda volcarlo por escrito.
Sigo perdido en el fondo de tus ojos, tratando de adaptarme a la rutina de tenerte al lado mío cada mañana. Y te sonrío y vos a mí, en un lenguaje que sólo vos y yo entendemos, en el que las palabras casi ofenden.
Te guardo distancia y te acercás. Te alejás para observarme claramente y te persigo. En cada beso, en cada encuentro voy dejando un pedacito más de mi, en un cajón sin llave para vos y siento como de vos voy recibiendo lo mismo.
Si te sorprendo de repente mirando al vacío seria, cuando de golpe tus ojos se cruzan con los míos: es cuando entiendo que el brillo que te ilumina la cara es reflejo del mío. Que esa sonrisa inacabable que tuerce tus labios es tan igual a la mía.
Y seguís ahí. Ahí donde estoy yo. Y poco a poco voy soñando con nuevos amaneceres en tus brazos. Y ya no me espanta ni me engaña la ilusión de lo que perdí. Sólo quiero seguir ahí. Ahí donde estás vos. Y encontrar en nuestro amor de verano la oferta de garantía extendida.
Caigo en la cuenta despacio, como cae una hoja que sin sentido se descolgó en el verano.
Más breve que tu cintura, en una exhalación de mi vida, fue el tiempo que me tomó atarme a vos y pedirte que fueras mía. Qué me pasó? no lo medito. Y es incoherente que en este tiempo, recién pueda volcarlo por escrito.
Sigo perdido en el fondo de tus ojos, tratando de adaptarme a la rutina de tenerte al lado mío cada mañana. Y te sonrío y vos a mí, en un lenguaje que sólo vos y yo entendemos, en el que las palabras casi ofenden.
Te guardo distancia y te acercás. Te alejás para observarme claramente y te persigo. En cada beso, en cada encuentro voy dejando un pedacito más de mi, en un cajón sin llave para vos y siento como de vos voy recibiendo lo mismo.
Si te sorprendo de repente mirando al vacío seria, cuando de golpe tus ojos se cruzan con los míos: es cuando entiendo que el brillo que te ilumina la cara es reflejo del mío. Que esa sonrisa inacabable que tuerce tus labios es tan igual a la mía.
Y seguís ahí. Ahí donde estoy yo. Y poco a poco voy soñando con nuevos amaneceres en tus brazos. Y ya no me espanta ni me engaña la ilusión de lo que perdí. Sólo quiero seguir ahí. Ahí donde estás vos. Y encontrar en nuestro amor de verano la oferta de garantía extendida.
jueves, 12 de enero de 2012
De lo que te quería decir y se me olvidó
Me acostumbré a tu voz, diciéndome "Te amo". Me acostumbré a escucharte, a que me dijeras cosas tan lindas. Me acostumbré a que te animaras a decir de todo pero nunca te animaras a decir nada cuando estábamos amándonos
Me acostumbré a tus ojos. Me acostumbré que me miraras enamorada siempre que pensabas que yo no estaba mirando. Me acostumbre a que te costara tanto sostenerme la mirada. Y me acostumbré a que esa mirada encerrara todo lo que quiero en la vida cuando me la sostenías.
Me acostumbré a dartelo todo sin pedirte a cambio nada, pero sabiendo que también era todo lo que iba a recibir a cambio. Me acostumbre a que no hubiera ni vos ni yo en este hermoso nosotros.
Me acostumbré a tenerte y te asumí. te di por sentada. Y ahora no te tengo. Y te quiero. Y te extraño. Y sólo se contar las horas hasta que volvamos a besarnos.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Carta a Rodrigo:
Estamos lejos. Estamos alejados. Sabiendo yo que estás ahí fuera. Pensando tal vez vos que yo no existo.
Que me recuerdes es una ilusión muy vana. Y no pretendo ya a esta altura me reconozcas algún día que me veas.
Todavía te busco cada vez que veo a otro chico ¿Me estarás de alguna forma también buscando?
Estamos rodeados y aún así estamos sólos. Y continúo cantando en pelotas y... despelotado en una lluvia torrencial de verano a la que le sobra fuerza pero le falta agua. Un árbol que muere, seamos realistas, no sále en los diarios. Que te necesito más que a nada en el mundo, tampoco.
A veces sonrío y no se porqué. Y a veces lloro. Llegué a pensar que tal vez es tu alegría o tu tristeza de lejos la que me inspira.
No me acuerdo el color de tus ojos. Y apenas adivino, intuyendo más que pensando, la voz que vas poniendo a tus primeras palabras.
Pero sin rostro y sin voz aún te nombro. Y en cada instante rememoro nuestras horas. Suena tu risa, irreal por un instante. Que no podrán robarme nunca tus momentos. Los que viviste conmigo, los que compartimos. Los que todavía me dan fuerzas para seguirte buscando.
Que me recuerdes es una ilusión muy vana. Y no pretendo ya a esta altura me reconozcas algún día que me veas.
Todavía te busco cada vez que veo a otro chico ¿Me estarás de alguna forma también buscando?
Estamos rodeados y aún así estamos sólos. Y continúo cantando en pelotas y... despelotado en una lluvia torrencial de verano a la que le sobra fuerza pero le falta agua. Un árbol que muere, seamos realistas, no sále en los diarios. Que te necesito más que a nada en el mundo, tampoco.
A veces sonrío y no se porqué. Y a veces lloro. Llegué a pensar que tal vez es tu alegría o tu tristeza de lejos la que me inspira.
No me acuerdo el color de tus ojos. Y apenas adivino, intuyendo más que pensando, la voz que vas poniendo a tus primeras palabras.
Pero sin rostro y sin voz aún te nombro. Y en cada instante rememoro nuestras horas. Suena tu risa, irreal por un instante. Que no podrán robarme nunca tus momentos. Los que viviste conmigo, los que compartimos. Los que todavía me dan fuerzas para seguirte buscando.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Princesa Celta
Quise poner un poema y no me salió. Quería dedicarte una canción y no la encontré. Quise escribir una reflexión y no me inspiré. Quería dejar un pedazo de corazón y no había con qué envolverlo.
Decidí en mi indecisión apelar a lo primario, lo primigenio y te evoqué, sonriendo con tu solerito blanco. Mirandome con tus ojos tiernos y cebando un mate delicioso. Contándome tan casual cosas tan lindas. Mirándome y desnudando mi alma con la mirada, que ante vos tan poco me cuesta. Me acordé de tus brazos frágiles rodeando mi espalda y tus labios rozando los míos. Me acordé de lo exquisito de tu boca. Me acordé de tu cuello tan apetecible, de tus hombros tan acariciables. Sentí en mi piel las caricias anticipando la lujuria y la lujuria anticipando las caricias. Me acordé de tus piernas tan delicadas y finas. Recordé lo hermosa que te ves durmiendo y lo encantadoramente bien que cae tu pelo en mi almohada.
Y descubrí que envolver mi corazón no me hacía falta. Hace tiempo en un descuido, en un instante, quizá andaba distraído, te lo pasé por abajo de la mesa.
Sabé cuidarlo que es el único que tengo y nunca fui de regalárselo a cualquiera. Y no pienses en mí, no te lo pido. Y no me extrañes ni pretendo que me ames. Dejame que te sueñe y me despierte para darte un beso.
Permitime que te lo dedique...
Me propuse escribirte unos versos. Un pequeño pedacito de mí volcado en un teclado.
Luché por encontrar las palabras que sonaran hermosas y reflejaran lo que de verdad siento por vos.
Me esforcé, me castigué. En combate fiero conmigo mismo me obligué a escribir algo que se negaba a salir. Intenté una oda a tu sonrisa para que entendieras cómo me llena de vida cada vez que te veo. Intenté escribir una canción a tus ojos y hacerte entender que al encontrarse con los míos los llenan de brillo. Intenté hacer rimas sobre tus besos y que supieras hasta que punto se me volvieron adictivos. Y cada vez que escribo caigo en lo mismo: no te hago justicia. No consigo describir tu cuerpo, no sé cómo poner en palabras nuestros encuentros. Perdoname si no te puedo escribir nada, esta noche sólo puedo jugar con mis recuerdos.
Luché por encontrar las palabras que sonaran hermosas y reflejaran lo que de verdad siento por vos.
Me esforcé, me castigué. En combate fiero conmigo mismo me obligué a escribir algo que se negaba a salir. Intenté una oda a tu sonrisa para que entendieras cómo me llena de vida cada vez que te veo. Intenté escribir una canción a tus ojos y hacerte entender que al encontrarse con los míos los llenan de brillo. Intenté hacer rimas sobre tus besos y que supieras hasta que punto se me volvieron adictivos. Y cada vez que escribo caigo en lo mismo: no te hago justicia. No consigo describir tu cuerpo, no sé cómo poner en palabras nuestros encuentros. Perdoname si no te puedo escribir nada, esta noche sólo puedo jugar con mis recuerdos.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Sensaciones en la oscuridad de nuestra noche triste
Contame que el amor es una sensación hermosa. Decime que las lágrimas se secan con besos. Hablame de historias de a dos con final feliz y abrazame en un verso. Dejame que crea que es verdad que se puede y que los sueños se realizan una vez uno despierta. Contestame con dulzura cuando abro mi corazón y te expongo mi alma.
Dejame escribirte una canción y oirte que la cantes. Confesame tus tristezas y permitime que las calme. Que mi llanto se confunda con tu llanto y entre ambos los volvamos alegría. Que sonrían nuestros ojos cada vez que se nos crucen
Que ignorando que hay un mundo, y los dilemas, los fracasos, propongamos nuevas metas, otorguémonos confianza. Y si caemos volando más allá de nuestras fuerzas, si una mañana encontramos que no queda ya belleza, que vayamos codo a codo, cortejando y cobijando. No me dejes, sos mi reina
jueves, 20 de octubre de 2011
Reflujo de la marea
Nos mintieron negro. No era el fin de la historia.
Mientras en la Argentina sacarán el domingo más del 65% de los votos entre los candidatos con discursos de izquierda (si son de izquierda esos candidatos es otra discusión) el mundo es un polvorín.
Ahí los ves en el corazón del imperio tomando las calles y gritando por la igualdad. Los pichones indignados le reclaman a los halcones que enceguecidos de locura y muerte en los lejanos rincones de Libia, Irak y Afghanistan no ven dividirse a su propio pueblo.
Ahí los ves en Grecia, nueva hija pródiga del capitalismo neoliberal ponerse de pie y liberarse, arrastrando al viejo mundo en viejas y nuevas discusiones. Reencontrándose los viejos desconocidos en cada plaza, en cada pueblo a darse cuenta que son todos uno sólo. Y aquél fantasma ya no recorre Europa. El fantasma recorre el mundo. Un sabio rebelde pronosticó una humanidad que dijo basta y ha echado a andar. Sólo la sangre, el fuego y el terror de ver cómo se caía el mundo bipolar frenaron la marcha de gigantes.
Y ahí los ves caminando de nuevo. Ahí ves a las asambleas del pueblo, que se antojan nuevos soviets y que se replantean a si mismos. Que nos obligan a replantearnos a todos nosotros.
Ahí ves a Latinoamérica uniéndose. Que los cipayos no pudieron hacernos olvidar a San Martín, a Belgrano, a Bolivar y la Patria Grande. Ahí los ves a Guevara, a Sandino, a Zapata en las banderas.
Ahí lo ves a Fidel guiando, a Chavez, Morales y Correa construyendo, a Marcos luchando.
Acá nos ves a los jóvenes de todo el mundo. Recuperando las banderas, haciendo carne la lucha. Recordando a los que nos precedieron y sus ideales. Y llevándolos nuevamente adelante. Y se escucha en nuestra américa aquél grito. Poder para el pueblo, antiimperialismo, patria sin fronteras por el socialismo.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Imposible ignorar que es para vos.
Cómo responder. Hacerme cargo sin ser destinatario.
Pedís un abrazo y aún así no me atrevo a darlo por parecerte muy confiado.
Cuántas veces te pedí dejame quererte aunque vos no me quieras.
Decís ser una mentira, decís aún estar buscándote. Pero sabés, tal como yo que en el fondo estás llena de alegría.
Querés salir a jugar, también lo quiero. La puerta está abierta, aunque suele ser más divertido escapar por la ventana. Tengo vértigo es cierto, pero juguemos a deslizarnos por la cornisa. Se mis ojos y mi guía, que así seguro me atrevo.
Sufrís un poco, en medio del torbellino. Tal vez es que todavía no pudiste aterrizar. Si aplastases a la bruja, te calzarías sus zapatos?.
Lloraste? Estás llorando? Y dónde estoy yo que no te consuelo? Daría lo que fuera por borrar esas lágrimas con un beso.
Sí, ya lo viste. Me voy volviendo más confiado. Y aún así no me miento, se que no soy el que tanto estás rogando. No seré la cura aunque quizás te sirva de placebo.
Pedís un abrazo y aún así no me atrevo a darlo por parecerte muy confiado.
Cuántas veces te pedí dejame quererte aunque vos no me quieras.
Decís ser una mentira, decís aún estar buscándote. Pero sabés, tal como yo que en el fondo estás llena de alegría.
Querés salir a jugar, también lo quiero. La puerta está abierta, aunque suele ser más divertido escapar por la ventana. Tengo vértigo es cierto, pero juguemos a deslizarnos por la cornisa. Se mis ojos y mi guía, que así seguro me atrevo.
Sufrís un poco, en medio del torbellino. Tal vez es que todavía no pudiste aterrizar. Si aplastases a la bruja, te calzarías sus zapatos?.
Lloraste? Estás llorando? Y dónde estoy yo que no te consuelo? Daría lo que fuera por borrar esas lágrimas con un beso.
Sí, ya lo viste. Me voy volviendo más confiado. Y aún así no me miento, se que no soy el que tanto estás rogando. No seré la cura aunque quizás te sirva de placebo.
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