viernes, 2 de diciembre de 2011
Permitime que te lo dedique...
Me propuse escribirte unos versos. Un pequeño pedacito de mí volcado en un teclado.
Luché por encontrar las palabras que sonaran hermosas y reflejaran lo que de verdad siento por vos.
Me esforcé, me castigué. En combate fiero conmigo mismo me obligué a escribir algo que se negaba a salir. Intenté una oda a tu sonrisa para que entendieras cómo me llena de vida cada vez que te veo. Intenté escribir una canción a tus ojos y hacerte entender que al encontrarse con los míos los llenan de brillo. Intenté hacer rimas sobre tus besos y que supieras hasta que punto se me volvieron adictivos. Y cada vez que escribo caigo en lo mismo: no te hago justicia. No consigo describir tu cuerpo, no sé cómo poner en palabras nuestros encuentros. Perdoname si no te puedo escribir nada, esta noche sólo puedo jugar con mis recuerdos.
Luché por encontrar las palabras que sonaran hermosas y reflejaran lo que de verdad siento por vos.
Me esforcé, me castigué. En combate fiero conmigo mismo me obligué a escribir algo que se negaba a salir. Intenté una oda a tu sonrisa para que entendieras cómo me llena de vida cada vez que te veo. Intenté escribir una canción a tus ojos y hacerte entender que al encontrarse con los míos los llenan de brillo. Intenté hacer rimas sobre tus besos y que supieras hasta que punto se me volvieron adictivos. Y cada vez que escribo caigo en lo mismo: no te hago justicia. No consigo describir tu cuerpo, no sé cómo poner en palabras nuestros encuentros. Perdoname si no te puedo escribir nada, esta noche sólo puedo jugar con mis recuerdos.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Sensaciones en la oscuridad de nuestra noche triste
Contame que el amor es una sensación hermosa. Decime que las lágrimas se secan con besos. Hablame de historias de a dos con final feliz y abrazame en un verso. Dejame que crea que es verdad que se puede y que los sueños se realizan una vez uno despierta. Contestame con dulzura cuando abro mi corazón y te expongo mi alma.
Dejame escribirte una canción y oirte que la cantes. Confesame tus tristezas y permitime que las calme. Que mi llanto se confunda con tu llanto y entre ambos los volvamos alegría. Que sonrían nuestros ojos cada vez que se nos crucen
Que ignorando que hay un mundo, y los dilemas, los fracasos, propongamos nuevas metas, otorguémonos confianza. Y si caemos volando más allá de nuestras fuerzas, si una mañana encontramos que no queda ya belleza, que vayamos codo a codo, cortejando y cobijando. No me dejes, sos mi reina
jueves, 20 de octubre de 2011
Reflujo de la marea
Nos mintieron negro. No era el fin de la historia.
Mientras en la Argentina sacarán el domingo más del 65% de los votos entre los candidatos con discursos de izquierda (si son de izquierda esos candidatos es otra discusión) el mundo es un polvorín.
Ahí los ves en el corazón del imperio tomando las calles y gritando por la igualdad. Los pichones indignados le reclaman a los halcones que enceguecidos de locura y muerte en los lejanos rincones de Libia, Irak y Afghanistan no ven dividirse a su propio pueblo.
Ahí los ves en Grecia, nueva hija pródiga del capitalismo neoliberal ponerse de pie y liberarse, arrastrando al viejo mundo en viejas y nuevas discusiones. Reencontrándose los viejos desconocidos en cada plaza, en cada pueblo a darse cuenta que son todos uno sólo. Y aquél fantasma ya no recorre Europa. El fantasma recorre el mundo. Un sabio rebelde pronosticó una humanidad que dijo basta y ha echado a andar. Sólo la sangre, el fuego y el terror de ver cómo se caía el mundo bipolar frenaron la marcha de gigantes.
Y ahí los ves caminando de nuevo. Ahí ves a las asambleas del pueblo, que se antojan nuevos soviets y que se replantean a si mismos. Que nos obligan a replantearnos a todos nosotros.
Ahí ves a Latinoamérica uniéndose. Que los cipayos no pudieron hacernos olvidar a San Martín, a Belgrano, a Bolivar y la Patria Grande. Ahí los ves a Guevara, a Sandino, a Zapata en las banderas.
Ahí lo ves a Fidel guiando, a Chavez, Morales y Correa construyendo, a Marcos luchando.
Acá nos ves a los jóvenes de todo el mundo. Recuperando las banderas, haciendo carne la lucha. Recordando a los que nos precedieron y sus ideales. Y llevándolos nuevamente adelante. Y se escucha en nuestra américa aquél grito. Poder para el pueblo, antiimperialismo, patria sin fronteras por el socialismo.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Imposible ignorar que es para vos.
Cómo responder. Hacerme cargo sin ser destinatario.
Pedís un abrazo y aún así no me atrevo a darlo por parecerte muy confiado.
Cuántas veces te pedí dejame quererte aunque vos no me quieras.
Decís ser una mentira, decís aún estar buscándote. Pero sabés, tal como yo que en el fondo estás llena de alegría.
Querés salir a jugar, también lo quiero. La puerta está abierta, aunque suele ser más divertido escapar por la ventana. Tengo vértigo es cierto, pero juguemos a deslizarnos por la cornisa. Se mis ojos y mi guía, que así seguro me atrevo.
Sufrís un poco, en medio del torbellino. Tal vez es que todavía no pudiste aterrizar. Si aplastases a la bruja, te calzarías sus zapatos?.
Lloraste? Estás llorando? Y dónde estoy yo que no te consuelo? Daría lo que fuera por borrar esas lágrimas con un beso.
Sí, ya lo viste. Me voy volviendo más confiado. Y aún así no me miento, se que no soy el que tanto estás rogando. No seré la cura aunque quizás te sirva de placebo.
Pedís un abrazo y aún así no me atrevo a darlo por parecerte muy confiado.
Cuántas veces te pedí dejame quererte aunque vos no me quieras.
Decís ser una mentira, decís aún estar buscándote. Pero sabés, tal como yo que en el fondo estás llena de alegría.
Querés salir a jugar, también lo quiero. La puerta está abierta, aunque suele ser más divertido escapar por la ventana. Tengo vértigo es cierto, pero juguemos a deslizarnos por la cornisa. Se mis ojos y mi guía, que así seguro me atrevo.
Sufrís un poco, en medio del torbellino. Tal vez es que todavía no pudiste aterrizar. Si aplastases a la bruja, te calzarías sus zapatos?.
Lloraste? Estás llorando? Y dónde estoy yo que no te consuelo? Daría lo que fuera por borrar esas lágrimas con un beso.
Sí, ya lo viste. Me voy volviendo más confiado. Y aún así no me miento, se que no soy el que tanto estás rogando. No seré la cura aunque quizás te sirva de placebo.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Remixado
Los años pasan. Tu juventud te abandona a pesar de qué tanto la cuides. El envase no es ajeno al paso del tiempo. Y si supiste hacerle daño ni te cuento.
Cuántos cigarrillos te bajaste sin preocuparte de lo que podía venir después? Muchas botellas te pasaron por las manos y del cogote aprendiste a ordeñar hasta la última gota en eternas noches que terminaban mucho después que se fuera la última estrella.
Legalícenla gritaste, cuando saliste a caminar solito a sentarte en un banco. Viste hermosas mujeres en el show, con su cola ardiendo. Y cuando quiso el destino, el azar que las encontraras te emborrachaste bien para olvidarte de su amor.
Hubo una época en que soñaste ser parte de aquél pogo. El más grande del mundo dijeron las hordas. Pero la tecnología avanza y el hombre no, aunque cambie lo que siente. Hoy tenés que dejar la porquería, y aunque no quieras trabajar hace tiempo que entendiste que no vivís de que la gente se enamore de tu voz ni del calor de las masas.
Es importante dejar la vida boba. La mentira no es la última verdad y aunque algunas cosas se prohiban para navidad si me voy antes que vos quiero que sepas que te dediqué estas humildes líneas.
Cuántos cigarrillos te bajaste sin preocuparte de lo que podía venir después? Muchas botellas te pasaron por las manos y del cogote aprendiste a ordeñar hasta la última gota en eternas noches que terminaban mucho después que se fuera la última estrella.
Legalícenla gritaste, cuando saliste a caminar solito a sentarte en un banco. Viste hermosas mujeres en el show, con su cola ardiendo. Y cuando quiso el destino, el azar que las encontraras te emborrachaste bien para olvidarte de su amor.
Hubo una época en que soñaste ser parte de aquél pogo. El más grande del mundo dijeron las hordas. Pero la tecnología avanza y el hombre no, aunque cambie lo que siente. Hoy tenés que dejar la porquería, y aunque no quieras trabajar hace tiempo que entendiste que no vivís de que la gente se enamore de tu voz ni del calor de las masas.
Es importante dejar la vida boba. La mentira no es la última verdad y aunque algunas cosas se prohiban para navidad si me voy antes que vos quiero que sepas que te dediqué estas humildes líneas.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Saliendo del closet
Lo empecé a descubrir cuando estaba en el colegio. Sólo era una sospecha al principio pero era poco a poco cada vez más evidente para mí.
Intenté ocultarlo, incluso ocultármelo. Me daba miedo lo que pensaran los demás. Pensaba en mi viejo. Las pocas veces que había salido el tema papá torcía la boca con asco, como si se contaminara hablando de "esa gente".
Sabía que ninguno de mis compañeros lo iba a aceptar ni entender. Sólo hablaban de los culos que salían en la tele y yo intenté ser como ellos, adaptarme, pasar desapercibido. Muy de vez en cuando me iba sólo a una estación de tren donde no conocía a nadie. Ahí compraba revistas que jamás llegaban a mi casa. Por el camino y después de verlas y leerlas varias veces las dejaba en algún banco de una plaza, donde tal vez las encontrara algún otro pibe como yo, buscando su propia identidad.
Cuando entré a la facultad lo conocí a Manuel. Al principio no lo supe pero él era como yo. Más aún en realidad, él ya lo había asumido y lejos de tener vergüenza lo decía con orgullo. Charlar con él era para mí un placer casi secreto. Podía pasarme horas. Él me enseñó que éramos muchos, más de los que antes hubiera pensado. Que era natural y normal tener una forma de ser y de pensar diferente. Que a nadie hacíamos daño y que los equivocados al juzgarnos eran los demás. Incluso más que eso, que podíamos cambiar esa manera de pensar de la gente, que era posible mejorar las cosas.
Lentamente fui derribando las barreras y una noche que salí con él me asumí también por lo que era. Manu lo sabía, pero había esperado hasta que yo estuviera listo. De él aprendí mucho y se preocupó para que yo pudiera disfrutar con lo que había elegido.
El primer reto fue hablarlo con mis amigos. Fue duro, más de lo que había esperado. Muchos no me aceptaron, llegando incluso a tratarme de traidor y loco. Creyeron que yo los había engañado, que les había mentido durante años. Muchos habían sido criados en familias como la mía, en las que no se aceptaba a personas como yo. Algunos no fueron tan duros, aunque nuestra amistad jamás volvió a ser la misma.
Un día tuve que enfrentar lo inevitable. Llegué a casa después de juntarme con Manuel y algunos de sus compañeros. Papá me esperaba y creo que sabía lo que iba a decir. Tenía el ceño fruncido y una mueca que no voy a olvidar nunca. Papá me quería y aunque creo se descepcionó al confirmarlo nunca dejó de quererme y apoyarme en todo lo que yo decidiera. Me abrazó, me acarició la cabeza y se quedó muchas horas hablando conmigo, por primera vez abiertamente del tema. Cuando mamá llegó esa noche del trabajo él le habló primero. Resumió en pocas palabras la angustia que yo había pasado por años. "Negra", le dijo "el nene es troskista".
Intenté ocultarlo, incluso ocultármelo. Me daba miedo lo que pensaran los demás. Pensaba en mi viejo. Las pocas veces que había salido el tema papá torcía la boca con asco, como si se contaminara hablando de "esa gente".
Sabía que ninguno de mis compañeros lo iba a aceptar ni entender. Sólo hablaban de los culos que salían en la tele y yo intenté ser como ellos, adaptarme, pasar desapercibido. Muy de vez en cuando me iba sólo a una estación de tren donde no conocía a nadie. Ahí compraba revistas que jamás llegaban a mi casa. Por el camino y después de verlas y leerlas varias veces las dejaba en algún banco de una plaza, donde tal vez las encontrara algún otro pibe como yo, buscando su propia identidad.
Cuando entré a la facultad lo conocí a Manuel. Al principio no lo supe pero él era como yo. Más aún en realidad, él ya lo había asumido y lejos de tener vergüenza lo decía con orgullo. Charlar con él era para mí un placer casi secreto. Podía pasarme horas. Él me enseñó que éramos muchos, más de los que antes hubiera pensado. Que era natural y normal tener una forma de ser y de pensar diferente. Que a nadie hacíamos daño y que los equivocados al juzgarnos eran los demás. Incluso más que eso, que podíamos cambiar esa manera de pensar de la gente, que era posible mejorar las cosas.
Lentamente fui derribando las barreras y una noche que salí con él me asumí también por lo que era. Manu lo sabía, pero había esperado hasta que yo estuviera listo. De él aprendí mucho y se preocupó para que yo pudiera disfrutar con lo que había elegido.
El primer reto fue hablarlo con mis amigos. Fue duro, más de lo que había esperado. Muchos no me aceptaron, llegando incluso a tratarme de traidor y loco. Creyeron que yo los había engañado, que les había mentido durante años. Muchos habían sido criados en familias como la mía, en las que no se aceptaba a personas como yo. Algunos no fueron tan duros, aunque nuestra amistad jamás volvió a ser la misma.
Un día tuve que enfrentar lo inevitable. Llegué a casa después de juntarme con Manuel y algunos de sus compañeros. Papá me esperaba y creo que sabía lo que iba a decir. Tenía el ceño fruncido y una mueca que no voy a olvidar nunca. Papá me quería y aunque creo se descepcionó al confirmarlo nunca dejó de quererme y apoyarme en todo lo que yo decidiera. Me abrazó, me acarició la cabeza y se quedó muchas horas hablando conmigo, por primera vez abiertamente del tema. Cuando mamá llegó esa noche del trabajo él le habló primero. Resumió en pocas palabras la angustia que yo había pasado por años. "Negra", le dijo "el nene es troskista".
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